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La Coctelera

¿Sabéis aquella sensación, cuando oyes una canción en la tele, que estimula tu rodilla y hace moverse al ritmo de la canción? Acto seguido miras a la tele y ves lo que están poniendo. Puede que veas un anuncio, un tráiler o una promo, pero el caso es que ves aquello que la música envuelve. El objetivo de esos mensajes audiovisuales ha sido completado.

Pero claro, no siempre pasa. No todo es de color de rosa, existe la SGAE. Aunque no me meteré con ella, simplemente decir, que ella está matando el arte, asi como la cultura libre. Jamás en la vida el arte y el dinero hicieron buenas migas. A causa del dinero, se desturyen grandes creatividades audiovisuales. Las cuales se sustentan muchas veces en la música más que en la imagen, sobre todo en la publicidad y variantes.

Antes de empezar, concretar lo siguiente. En lo audiovisual hay dos facciones claras. Por un lado la música comercial, aquella que todos escuchamos. Desde Bisbal a AC/DC, es decir toda aquella que tiene derechos, aquella que tienes que pagar, a la organización diabólica de la SGAE, por escucharla (aunque existe eso del pirateo) y también por usarla.

En el otro reverso, la temida música de biblioteca, o de librería, realmente no sé cuál es su verdadera naturaleza nominal. El caso es que esta música es la que nadie apenas escucha. Simplemente es una música libre de derechos, que se puede usar sin necesidad de pagar a Bisbal, aunque si a los que lo editan: es decir a la SGAE, como la comercial, pero más barato.
La primera música, es mucho más alegre, más memorable y movida, mientras que la otra es monótona, sin carisma ni personalidad. Pero lo peor de todo, no llama la atención. Por tanto la pieza audiovisual que contenga una canción de librería, no llamara la atención, simplemente servirá de colchón para, que por lo menos se escuche algo. Luego la musca de librería no sirve para nada, excepto para ahorrar dinero.

Se ahorra dinero, pero se pierde en efectividad. Pues, no solo lo que decíamos que pierdes la magia que la música comercial da. Me refiero a la ambientación del mensaje audiovisual, el tono y sobre todo el carácter narrativo de la música. Pues la música ha de ser como un coro griego, que ayuda a contar lo que ves en imágenes, Tarantino lo sabe, y Steven Van Zandt, Silvio Dante en Los Soprano, también. Además, se recuerda una canción que diga algo, a un simple ritmo repetitivo. A continuación, ejemplos:

Música Comercial:

 

 

Música de libreria:

Es decir, si hay que pagarle por igual a la SGAE, ya sea por comercial o por librería, porqué no gastarse unos cuartos más en que sea comercial, si el resultado a la larga es beneficioso. Lo digo porque quiero que penseis en lo siguiente: ¿Qué canción recordáis más de todas las propuestas y qué promo os ha gustado más de todas? Si son de las comerciales, merece la pena pagar por usarlas, ¿no creéis? Si no es así, no sé porque coño escribo esto. !Un abrazo!

1 comentario

  1. Constantino

    He llegado a este blog a través del enlace de Ramoncín, ¡increible!

    Totalmente de acuerdo contigo, los videos con música comercial quedan infinitamente mejor que los videos con música de libreria. Pero se nota, por tus críticas a las SGAE, que eres más de video que de música.
    La SGAE al menos facilita el trámite para que los músicos nos quedemos con nuestra mínima porción de la tarta. Aunque ellos se queden con la mayor parte, nos quitan muchos problemas a la hora de gestionar.
    Para (algunos) es un beneficio, para otros una putada...
    Lo que queda claro es una cosa, que la música tiene más poder que el video. jejej
    saludos!

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