El otro día me encontraba en Salamanca. Acabé la carrera, por fin, y eran las fiestas de Salamanca. Casetas,ferias,alcohol y conciertos. De todas las cosa que hice ese finde hay una situación que me llamó la atención.

Resulta que estaba en un concierto de Revolver. Carlos Goñi salió al escenario de la Plaza Mayor de Salamanca y emepzó a hablar. No paró en toda la noche. A veces cambiaba y cantaba. Pero parece ser que durante la hora y medio de concierto, o eso me parecio a mí, estuvo cantando la misma canción. Monotonía horrenda.

Total, que no pude por menos distraerme con el público. Mirarlos y observarlos a ver que hacen. Un señora cuarentona, pero que todavía lucha por vestir como una de veinte, estava con su novio o pareja. Yo que estaba un poco, contento, por las cervezas que me bebí del Burguer King con mi amigo Chuchy, me quede mirandola. De pronto viene hacia a mi con el maromo agarrado a su cintura y me comenta algo como que, vaya aburrido es, yo me voy de aquí, es un coñazo. Yo pensando que hablaba de su novio. Salí del pasó con un: pero si te quiere, no ves como te agarrá. El amor es lo más bonito del mundo, creo que dije. Pero cuando mi lengua iba a seguir metiendo la pata, me di cuena que hablaba de aburrido concierto de Carlos Goñi y me callé.

 


Pero no escribo por eso. Hubo algo que me llamó la atención. Mirando al público, mientras escuchaba El dorado de Revolver vi enfrente de mi algo que jamás se me pasó por la cabeza plantearme.

Una pareja de Heavys besándose. Adolescentes del metal con sus camisetas de Iron Maiden, cadenas y pelo largo. Me pregunté rádpidamente, que raro, jamás había pensado en un gay Heavy. Nunca pensé en que estos existieran, inconcebible tal vez. Pero claro, también se pensó que los camioneros podría ser gays, y mirá ahí teneís los que mueven el cotarro: los ositos.

Mi duda no podía quedar en el aire. Asi que decidí ir a verlos de cerca. No he contado que ellos estaban delante de mi, un poco alejados. Veía a un greñudo, pero al otro sólo lo veía de espaldas. Entonces, corrí hacia ellos a pedirles fuego. Sorpresa para mí, el heavy de espaldas, era un tio. Al menos en la cara. Tuve que bajar la vista, al pecho concretamente, para comprobar que no era un tio, sino una chica.

Luego, mi curiosidad quedó zanjada. Pero, me fui a casa con dos preguntas. Porqué resulta extraño ver una pareja gay de la tribu social Heavy. Y la más estremecedorá, porqué había dos Heavy magreandose en un concierto de Revolver.