1. Erase una vez en la mente de Tarantino
Como no podía ser menos, la película empieza con The greens leaves of summer de Nick Perito. Un nuevo mito musical ha nacido. Recordando a Pulp fiction, los créditos aparecen, acorde con la música. Malditos Bastardos se presenta bajo un rótulo a mano alzada en amarillo y a modo de cuento de hadas comienza otra historia pulp.
Escapando de los flatulentos aires de Death proof, Malditos Bastardos es la que más se acerca a Pulp Fiction. Fábula histórica que se aleja del rigor histórico, gracias a dios, Tarantino muestra su visión del mundo pasado. Sus personajes nunca existieron, luego los hechos tampoco. A partir de aquí todo vale. Porque como dice el teniente Aldo Raine, un mediocre Brad Pitt: si algo es demasiado bueno, no debe de existir.
La película es larga, pero su duración de más de dos horas y media, se sucede como un suspiro. Gracias a un ritmo, a priori lento, que se suaviza por el acting de los actores. Sostener un plano de más de un minuto, se aguanta porque ves como el actor se enciende una pipa, prepara la pluma o simplemente come. Rápida en las escasas escenas de acción, (tres en total, apenas 5 minutos) y refrescante en momentos puntuales. Son el caso de la inclusión de rótulos que rompen el tono de la escena. Desquebrajando el rigor histórico y de género. La presentación del personaje Hugo Stiglizt (memorable) o la explicación de las posibilidades terroristas del celuloide.

bambino, qui cosa fae!

2. Malditos bastardos

Lo único que se le podría reprochar a la película son los propios bastardos. Haciendo honor a lo que significan, estos bastardos son dejados de lado en la película. Más secundarios que los propios secundarios (Mike Myers). Salvo Eli Roth y su mirada de tarado disparando a los nazis, no merecen la pena ningún otro. Ni siquiera Brad Pitt, parece estar parodiando a Marlon Brando. Lo salvable es el discurso inicial que da a los nuevos bastardos, con ese movimiento de cámara que de plano medio salta a un primerísimo primer plano, cuando dice aquello de matar nacis.
Por meritos propios, el peso de la película recae sobre Cristopher Waltz. Actor de la televisión alemana, da vida al mejor personaje escrito por el señor Q. Cargado de matices, con una actuación que consigue dejarte helado cuando se bebe un simple vaso de leche. Actor con una responsabilidad enorme, que consigue interpretar a un villano memorable, con un giro final sorprendentemente lógico para alguien como él. Un poeta en cuatro idiomas Alemán, inglés,  francés y, sorprendentemente para algunos, el italiano. Aunque esta sensación se pierda en el pésimo doblaje, cargados de acentos tópicos. Pero su pose y mirada bastan para llenar el encuadre. Encuadres bíen compuestos, en escenarios bien llevados.
En cuando a los nazis, estos aparecen humanizados, van a ser padres, tienen miedo a morir y son bastante infantiles (fíjese en Goebbels). El valor de los bastardos aquí, sólo aparecen para remarcarlo. Pues ellos son accesorios en la cinta. Una cinta que trata de una propietaria de un cine que tiene la oportunidad de acabar con la guerra, frente a un despiadado alemán que caza judíos. Al fin y al cabo, los bastardos no hubieran hecho falta.
El soldado alemán que se enamora de la chica, Daniel Bruhl, otro ejemplo de humanización. Buen final del arco de personaje, que despierta tanto simpatía como irritabilidad. En cuando a las mujeres de la película decir que resaltan tanto como en Death Proof o Jackie Brown. Diana Kruger cae mal y Shosanna deja un regusto soso, pero se sale en la escena con Goebbels, en la que no necesita decir palabra. No obstante, ninguna va más allá.
Una historia coral que lleva al mismo sitio. Cargada de contenidos pulp como el vaso de leche, los planos detalles de objetos o el autógrafo a la actriz Von Hammersmak. Que no dejan de demostrar quién está detrás de todo el cotarro.

 

3. ¿Quién nos conseguirá una película con banda sonora?
Después está la música. Uso como siempre narrativo y creador de atmosferas. Ya te introduce con la primera canción y a partir de ahí sabes que la banda sonora es descargable 100%. Con canciones que dejan un sabor a western, gracias a Ennio Morricone, a otras que te llevan a la época de los 40. Mostrando su carácter pulp y firma personal con David Bowie y su Cat People. Canción que sube al helenco de Girl,you will be a woman son o Hold Tight.
La música que acompaña al Hans Landa, tenebrosa y angustiosa del más puro expresionista. Cuando a mitad de la película reaparece detrás de Shosanna y como ella, todos sufrimos el mismo temor. Gracias a un efecto de sonido, repito, estremecedor.

4. Operación Monólogo
Siguiendo con su leit-motiv, Tarantino se sirve del diálogo para sostener una película que peca de larga, pero que gracias a los monólogos, bastante literarios, hacen llevaderos cualquier capítulo. A excepción del que presentan al soldado inglés Hicox, Michael Fassbender, cae mal. Aunque sin duda se lleva la palma, la escena inicial, como no, con esa disertación original sobre las ratas y las ardillas. Realmente cualquiera en la que este metido Hans Landa.
Este uso del diálogo, como vemos en la conversación en la tasca alemán, consigue un nuevo tipo de suspense. Un suspense que no está sustentado en el montaje, como difundía Hitchcock, sino en el diálogo. Tarantino nos trata de forma inteligente gracias a las convenciones de géneros y del estilo propio. Entiendes lo que sucederá en la escena, porque lo has visto, o lo que crees, al menos. En la tasca alemana, he de decir que me sorprendí. Atrasa sustancialmente el pulso dramático en un largo monólogo, a favor de la tensión. Me remito a la escena inicial. En las películas da Tarantino nadie pide la hora sin más y uno le responde. Le explican cómo se creó el espacio y el tiempo antes de ellos.

5. La mentira más grande jamás contada
Indudablemente, con Malditos Bastardo, establece como en sus precedentes, más mitos para el posmoderno, en cuanto a música y realización. Pero la película se antoja como una gran mentira. El único bastardo podría ser él, porque Tarantino nos ha engañado. Para empezar no se llama Inglorius Bastards, esa es una películas italiana llamada Quel maledetto treno blindato, del 78. En su traducción al inglés se llamó, erróneamente Bastards con a. La de Tarantino es Inglorius Basterds, con e. Por si fuera poco la película tampoco trata de ellos, sino de un tipo de detective, que se dedica a atrapar judío y una chica judía dueña de un cine. Brad Pitt no es el protagonista de la película, es Cristopher Waltz. Y por supuesto no es una película bélica. Es una peli de espías.
No hace falta que tengas que vestir como en la segunda guerra mundial, para que esta sea una película bélica, sino Evasión o Victoria con Stallone y Pelé, qué es. Puede que Aldo "Apache" tenga razón en el último plano diciendo eso de creo que esta es mi obra maestra. O puede equivocarse, pero si es verdad que es una de sus obras más divertidas desde que Travolta habló sobre su mes en Amsterdam.