En el 95, un amigo del prometedor Quentin Tarantino, que se llamaba Robert Rodríguez le invitó a salir en su última película. Esta se llamaba: Desperado.
La esencia tarantiniana se respira en un fragmento anecdótico del film. Dos tipos entran en un Bar, uno de ellos es Quentin, y empiezan ha hablar de banalidades, de pronto Quentin empieza a conversar.
Será entonces cuando se presentan caracteristicas como el tiempo dilatado a través de un diálogo anodino, la violencia y el tipo de acting que emplea Q. en sus películas; Junto con una narración de acontecimientos literaria y sugestiva a la vez. Chiste con introducción, nudo y desenlace y, también, de giro final, al igual que todos sus diálogos.
El cine de Tarantino está dicho por tal como es ésta escena:

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