¿Vampiros y los Gonnies en una misma película? !Diablos sí, estamos en los 80, ahora o nunca! Probablemente es lo que le diría Harvey Bernhard, productor de los Gonnies a un Joel Schumacher (el que destrozo la saga de Batman, con la 3 y la 4), que prácticamente empezaba. No teniendo nada mejor que hacer, consiguió sacar adelante una sus mejores películas: The Lost Boys.

El que haya visto la película la puede recordar por la renovación de la figura del vampiro, luego con el tiempo sobreexplotada, la ambientación de una década y el regusto a los Gonnies que deja. Aunque ha envejecido muy mal, si tuviéramos que destacar la virtud mayor de la labor de Joel, es sin duda la banda sonora. El cierto encanto que le queda a la cinta, es gracias al ochentero sabor que deja su banda sonora. Rock de la época al servicio de una historia, que es mejor dejarla en el recuerdo que volver a verla. Solo el trailer:

La BSO está bajo la batuta del compositor Tomas Newman: Wall-E, Buscando a Nemo o la Milla Verde, entre otras. Aunque aquí su música lúgubre,atmosférca e instrumental queda no está a la altura de sus otros trabajos. Pero además, la competencia dentro de la BSO es dura. Como un producto videoclipero de la época, aglutina un elenco de canciones que son el sello de los 80. Auténticas piezas que levantan el ritmo de la película en más de una ocasión y creerme que le hace falta.

La canción Lost in the Shadows está contada por Lou Gramm, cantante de Foreigner (otro clasicazo ochenteno). Si sabeis inglés la canción habla de estos vampiros. Elemento narrativo que ayuda a la hora de introducir una canción en una película.

Su principial canción sigue siendo Cry Litle sister. Triste, tensa y lastimosa, es la balada del disco.

Luego aparecen canciones como Good Times cantada por INXS. Revisión de otro éxito australiano de los Easybeats, grupo origen del hermano mayor de Angus Young (ACDC), George Youns, luego productor.


Se dejan ver también The Doors, aunque interpretados por Echo & the Bunnymen, con su canción:

Para mis lectoras que hayan llegado hasta aquí, os ofreceré entretenimiento visual. Os ofrezco algo de erotismo. Porque como no hay vampiros sin sexualidad de por medio, en este fragmento aparecerá algo que os podrá a tono. Ese es Tim Capello, saxofonista ochentero, que trabajo en la banda sonora de Mad Max 3, Corrupción en Miami y aquí, con su canción I Still belive. Vamos que por los ochenta, si querías un saxofonista  tenías que llamarle, manejaba el cotarro. Seguramente se forró, ahora creo que está en el paro. Para todas vosotras Tim Capello embadurnado de aceite y músculos, tocando su SEXOFÓN.

Vaya fiestas, vaya peinados, !qué gran época!