En ocasiones, a los directores se les recuerda más por sus fracasos que por sus éxitos. Es el caso de Joel Schumacher, que rápidamente va unida al hecho de que fue el director que puso pezones en el traje de Batman, en Batman Forever y Batman y Robin.  Coloristas y horteras historias del hombre murcielago cuya estética es un pastiche de las aventuras con Adam West, las cuales tienen su encanto debido a la época en la que están enfrascadas, pero las del realizador Neoyorkino, NO

Dicho esto, no es justo recordarle por eso, ya que aunque también fracaso con Número 23 o fuese el que dio a conocer al Collin Farrel en Tigerland, cierto es que tiene dos obras maestras, clásicas de su tiempo. Una es Jóvenes Ocultos, cuando quiera saber como eran los 80, en todos los aspectos, que vea esta película, y si alguien quiere saber como eran los 90, que vea Un día de Furia.

Varias son las cosas que Un día de furia representa el cien de los 90. El uso de armas, el espítiru de que el peligro está en las calles, el doblaje, Michael Douglas, explosiones reales, cero abuso de efectos especiales y disparos encorsetado todo en un thriller original.

El titulo dice todo de la película, no habrá sorpresas, no habrá giros, nada. Incluso el final es previsible, pero a todo el mundo le encanta esa película por el simple hecho de que es algo que a todos nosotros querríamos hacer , pero la moral nos lo impide. Una moral que viene de una sociedad hipócrita y viciada, cosa que esta película sabe reflejar, gracias a un guión perfecto sin fisuras y una dirección más que lograda. El inicio agobiante del film, es pura lección de realización cinematográfica. Lo importante de esta película no es la trama en general, ni la historia en si. Lo mejor es sin duda cada una de las escenas en la que este hombre reparte justicia ante las injusticias. La película podría durar más de sus 90 minutos, duraría tanto como escenas injusta hay en la sociedad. Pero, lo bueno si breve dos veces bueno. Para mi no, me hubiese gustado ver más carnaza.

El arquetipo de el fuera de la ley del oeste, el Harry el sucio o simplemente el tipo duro de cojones que no soporta las injusticias se traslada aqui a un hombre normal, que sufriendo el estrés de la vida diaria, decide tomarla contra la sociedad, de la manera con la que más estrés se libera: la violencia. Un hombre contra la sociedad.

A esto ayuda un Michael Douglas (el rey de los 90, ahora sin trono) genial en su papel de hombre de apie que dice lo que tiene que decir y sobre todo hace lo que tiene que hacer. Escenas memorables, muchas veces inspiradoras, como la de la hamburguesería o la tienda. Una trama contrareloj simple pero bien trazada por un tal Ebbe Roe Smith, por lo visto más actor que guionista, con una segunda subtrama policial con un estupendo Robert Duval, dando vida al típico policía, los pocos con cerebro que quedán, en su ultimo día antes de jubilarse.

En cuanto a lo negativo es la falta de Banda sonora y de alguna que otra salida de tono más por parte del protagonista. Tenso final y divertido humor negro unido al más puro thriller de los 90. Una película memorable para el torpe director que pensó que George Clonney estaría bien en el papel de Batman.