Sí Freddy Helfing, Kit Latura, Roberth Rath, Ray Quick, Joshep Dredd, John Spartan,Gabe Walker, Sgt. Joe Bomowski , Raymond Tango, Frank Leone, Marion Cobretti, John Rambo y Rocky Balboa volvieran a lenvatar la cabeza se avergonzarían de Braney Ross, el abuelo mercenario al que da vida en The Expendables. Porque tanto al que le guste como al que no, Silvester Stallone ha aportado a lo largo de su carrera, personajes, escenas, frases que todos conocemos o hemos oido de ellas. Pues bien, en su ultimo estreno, nada de eso sucede.
Si traducimos bien la palabra The Expensables quiere decir prescindible, haciendo justicia a una película que nadie pidió, al menos hoy día. Esta idea hubiese funcionado hace 15 años, en el crepúsculo del cine de acción de la vieja escuela, antes de que la era digital lo matara. En esta ocasión Sly se lleva un cero en guión, la mezcla de Dave Callaham y Sly no cuaja. Quizás sea culpa de Dave el responsable de DOOM o tal vez de que Sly está gagá desde que resucito años atras con Rocky Balboa. En cualquier caso, parece mentira que Sly haya desarollado algo así, cuando bien sabe el lo que es bueno, como cuando años atrás actuaba sus propios guiones dándonos el mejor cine de acción.
Pero parece habérsele olvidado como hacerlo con una película sin carisma, ni escenas memorables mas allá de ver lo anecdótico que es juntar a los iconos de la testosterona del finales de siglo. Nada que no aparezca en el trailer te sorprenderá. Y me refiero a la desaprovechada escena del tridente Sly, Willis y Arnold, escena esperada desde los albores del cine, resultando una escena fría, simplona y a la postre, innecesaria. Por otro lado, en la cinta se puede ver un cierto toque stallone reconocible en sus guiones, en cuanto a chistes y estructura, pero dejándonos claro que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Personajes que mueren y que luego están vivos, topicazos del género y unos efectos especiales que bueno... parecen hechos en un Netbook por este individo. The expendable ha querido ser el resurgimiento del cine de acción de la vieja escuela. Género fácil, con una máxima ineludible: Si algo explota, explota de verdad, aqui las explosiones y amputaciones son sencillamente cutres e inaceptable en este mundo digital.
La dirección merece la pena, o eso crees al principio (con unos rótulos bastantes frios). Agradeces la dirección porque sabes disimular las limitaciones de la edad de los actores, pero esa planificación desemboca en un montaje ultrarápido en el que al final no ves nada. Curioso plano en el que Stallone apunta a un matón al tumbarse al suelo, de una horterada demencial.
Aquí la escena por excelencia.
El reparto es su única razón de ser, esta muy desequilibrado están todos los que son, pero no son todos los que están y además apesta a formol. Se salván de la momificación Jason Stathan, Dolph Lundgren, que encajaba muy bien y Rourke que últimamente parece interpretar el mismo viejales pasado de rosca con pelo largo y gafas, visto en El Luchador e Iron man 2, aunque parece ser el único que se toma en serio la película; también Micky se agarra a un clavo ardiendo. Los villanos, todo lo bien que lo hace Eric Roberts representando muy bien al mítico malo malisimo del genero salido de Jungla de Cristal, en cambio David Zayas da más risa que miedo y preferirás que siga en Dexter. Luego con el resto te das cuenta de que han envejecido y mal. ¿qué le ha pasado a Jet Li para estar tan viejo? ¿y a Arnold?, que parece que morira en breve. No como Bruce Willis, que se comenta que ha firmado un contrato con el diablo, el tío sigue igual que en Pulp fiction.
Lo peor para el final, Stallone me has decepcionado. Le pasé por alto Rocky Balboa, luego Rambo 4 por lo diveritdo que es y lo no tan mal llevado. Pero ya va siendo hora de que se baje del carro del cine y se retire con el estilo que le caracterizaba en los tiempos de Demolition Man. Sly, haya dónde estés te daré un consejo: el mundo es cruel y no es justo que te recuerden como el tío que dirigió The Expendables, sino como el que escribió Rocky, pero es que últimamente no haces más que demostrarme lo contrario.

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